Los Peligros del Tacón

Los tacones, son sin duda parte de nuestro armario, de nuestra forma de vestir y prácticamente de nuestra vida. Realzan nuestras piernas, nos hacen caminar de una manera sensual, consigue una postura erguida en nosotras, y para ser sincera, aumenta nuestra autoestima. Pero en ocasiones, los tenemos tan alabados que no sabemos lo que esconden detrás.

Si llevamos un tacón pequeño, uno sencillo, ancho, con buen apoyo y refuerzo, podemos conseguir los mismos beneficios de los tacones, pero si te decantas por los altos, empiezan los problemas. Detrás de una postura sexy, podemos encontrarnos consecuencias negativas permanentes.

Los primero que nos afecta es el equilibrio. Debido a la descompensación de altura en la naturaleza del pie, nos vemos obligados a caminar de puntillas. Aunque digamos que nuestro pie está apoyado sobre el tacón, sabemos que el peso está recayendo sobre la parte delantera, por lo que nuestro equilibrio se ve afectado, porque tenemos que compensarlo, echándonos ligeramente hacia atrás o nos comemos el suelo.

La rodilla, la encargada de la flexión de nuestras piernas, se ve forzada a recibir más tensión, porque el peso está recayendo sobre la parte delantera y en vez de poder distribuirlo, tiene que verse forzada a comerse toda compensación de equilibrio.

El mismo pie, la planta, se gravemente perjudicada, ya que está adoptando una postura totalmente antinatural para él. El talón tan elevado, sin distribución de peso, los dedos en hiperextensión y soportando todo el peso, la parte del antera. Debido a eso, muchos pies, tienden a “adaptarse” a lo que ven día a día y comienzan a deformarse poco a poco, haciendo que los pies se vayan transformándose. Si encima, se usan los tacones estrechos, prepárate para ver la consecuencia de los dedos de los pies, adaptados a esa forma.

La columna vertebral, al tener la postura, por completo cambiada, se ve forzada a distribuir el peso de manera antinatural, por lo que se carga y muchas acaban con dolores de espalda crónicos, debido a que se hicieron daño de verdad. Y esos mismos dolores de espalda, pueden durarte el resto de tu vida.

Los tobillos, al estar tan alejados del suelo y de manera tan frágil, tienen que estar forzados a guardar el equilibrio y si lo pierden, corren el peligro de hacerse daño. Muchos esguinces son debidos a los tacones, a su mal uso o a la falta de estabilidad del terreno, que no está hecho para los tacones.

Con esto, no se quiere discriminar a los tacones, sino que se quiere dar más importancia a los pies. Puedes usar tacones, pero no muy altos. Procura que no sean estrechos, para que tus dedos estén tranquilos. Un tobillo reforzado, será tu gran alegría en unos zapatos de tacón. Y no, no empieces a imaginarte un zapato ortopédico, porque los hay muy bonitos y elegantes con estas características.

Si quieres usar unos más altos para algún evento especial, como una boda o la gala de los Oscars, puedes ponértelos, pero procura que sea un momento puntual solamente, que estarás poco tiempo de pie, para no forzarlos.

Recuerda que unos tacones, son un arma muy poderosa en la mujer, pero nosotras, tenemos que tener también el poder, de decidir cuidarnos.

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