La dieta alcalina

La dieta alcalina prefiere los alimentos alcalinos – tales como verduras, frutas frescas, tubérculos, frutos secos y legumbres – y limita los alimentos ácidos – como los cereales, la carne, el queso, el alcohol, bebidas carbonatadas como la cocacola y los alimentos muy salados -. Así mismo se prefiere una dieta raw (crudista), en cuanto la comida cruda alcaliniza, mientras que la comida cocinada acidifica.

La dieta alcalina se basa en la consideración de que una dieta rica en alimentos grasos termina perturbando el equilibrio ácido-base del cuerpo, promoviendo de la pérdida de minerales esenciales, como el calcio y el magnesio que se encuentran en los huesos. Tales alteraciones podrían favorecer la aparición de acidosis crónica leve, que a su vez sería un factor predisponente para algunas enfermedades y para un malestar general.

La dieta alcalina aconseja consumir cada día 70-80% de alimentos alcalinos y un 20-30% de alimentos ácidos. Este patrón de dieta es mucho más cercano al que fue seguido por el hombre hasta el descubrimiento de la agricultura.

Modular la acidez de la dieta puede tener una importancia terapéutica. Una dieta alcalina es, de hecho, capaz de disminuir el pH urinario para evitar la formación de cálculos renales ácidos, tales como los que están compuestos por ácido úrico, oxalato de calcio y cistina.

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