Síndrome del nido vacío: un hueco que hay que aprender a llenar

Cuando los hijos son pequeños, los padres piensan que van a seguir siendo así siempre. Pero a pesar de esos pensamientos, los años pasan más rápido de lo que nos gustaría y es inevitable que el hijo crezca, haga su vida y vuele del nido familiar.

Que los hijos se independicen es ley de vida, forma parte del ciclo natural de la vida y es algo que hay que aceptar que pasará tarde o temprano. Si no se asimila, esta nueva etapa puede tener repercusiones negativas en la familia. Es lo que conocemos como síndrome del nido vacío.

¿Qué es el síndrome del nido vacío?

Este síndrome provoca una sensación de vacío y soledad cuando los hijos abandonan la casa familiar. Este efecto es más común entre las madres, debido a la gran vinculación con los hijos. La angustia que genera esta nueva situación puede llevar a tener sentimientos de pérdida, inutilidad o tristeza.

Sentir estas emociones es algo normal, ya que los padres estaban acostumbrados a vivir con los hijos, tenían una rutina de vida con ellos. Ahora hay que enfocar este cambio como una nueva etapa, que precisa de nuevas rutinas y actividades.

Si estás viviendo esta situación y te supera, no tengas miedo en pedir ayuda profesional, así como desahogarse con la pareja, amigos o familiares. Ahora más que nunca, necesitas consejos de otras personas que te alivien y lo que es más importante: pensar que la relación con los hijos no se ha terminado, sino que ahora es diferente y no por ello tiene que ser peor. Tienes que pensar en positivo, ver que de cada situación que vamos viviendo aprendemos algo nuevo.

¿Qué podemos hacer para llenar el vacío?

Como hemos dicho antes, este cambio provoca que los padres tengan que adaptarse a una nueva situación. Es interesante darse cuenta del tiempo libre que tienen ahora y aprovechar esta oportunidad para hacer lo que nunca pudieron: retomar viejos proyectos, practicar algún deporte, participar en diversas actividades, formar parte de algún grupo de interés común, colaborar en alguna fundación u ONG… Se trata de buscar cualquier actividad para mantenerse distraído.

Esta fase también es una buena oportunidad para lograr el desarrollo personal pleno, así como también de hacer balance del tiempo vivido. Aún estáis a tiempo de enfocar la carrera personal y dirigirla hacia aquellos objetivos que os hagan sentir realizados. Además de mirar hacia uno mismo, es tiempo también de compartir con la pareja, analizar y re definir la relación.

¿Habéis pasado por esta situación o habéis sido testigos de algo similar en vuestra casa?

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